En los últimos años, las familias y los centros escolares se enfrentan impotentes a una profunda crisis del sistema educativo y a la incertidumbre de resolver la conducta perturbadora de los menores. La violencia, el acoso, el consumo de drogas, la delincuencia, la deserción escolar, la hostilidad contra la autoridad de padres y profesores, el desinterés por adquirir conocimientos y la frustración son algunos de los problemas con los que lidian a diario los padres, cada vez más confusos y preocupados, como también los educadores, los jueces y los servicios sociales que se confiesan desprovistos de recursos y de respuestas frente a un sistema colapsado y al límite.
Algo tienen las novelas narradas en primera persona que las hace distintas. Será ese tono de intimidad que las impregna, como si fuese una historia contada sólo para nosotros, en exclusiva, susurrada al oído. Este es el modo que ha elegido Ignacio García-Valiño para su última novela, El corazón de la materia, título que en una primera impresión podría recordarnos al celebérrimo relato de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Y tal vez, como en aquel, El corazón de la materia también sea un viaje a lo más oscuro del ser humano.
“Regido por diagonales tan francas como las abiertas en su día por Carroll, Nabokov, Zweig, Arrabal y hasta Katherine Neville, Ignacio García-Valiño responde con nota y lo hace en uno de esos combates de ajedrez-literatura cuya mayor brillantez consiste en que el lector no ha de saber qué es un gambito para apreciar su oscura belleza”.
"Ignacio García-Valiño regresa al género de la novela histórica. En ésta su sexta obra de ficción se cuela de rondón en el siglo de Pericles para mostrarnos con rigor y respeto históricos, con gracia y buen ritmo, a Platón, a Aristófanes y a lso sofistas, las guerras del Peloponeso y el juicio y la muerte de Sócrates."
“He aquí una buena novela que, además, es divertida, si bien García-Valiño utiliza el humor como un ingrediente de la narración –un seguro contra la oquedad- y no como un fin en sí mismo. García-Valiño escribe bien, con una medida dosificación de los diversos recursos idiomáticos. Ofrece inesperados recursos expresivos.”
“Lo que me interesa recalcar de esta narración es la presencia de su protagonista y de qué manera la personalidad de éste otorga un tono especial a la historia que se cuenta y esto de tal manera que el lector cree asistir, de hecho, a una suerte de ordenación del caos cuando lo único que el autor nos está presentando es la consecución de un mundo casual en la mente del protagonista mientras, fuera de éste, su vida se muestra caótica (…) Pocos autores hay en la narrativa española más joven donde esté tan presente esta concepción esencial del humor”.
“Este libro se presenta de antemano como una novela de humor, sexo y crimen, pero en el fondo juega con todos estos elementos para decirnos algunas cosas bastante más graves. García-Valiño es respetuoso con la cultura, con la literatura y con lo real, no sorprende, sino que busca con rigor muy alejando del mundo “virtual” y televisivo de sus compañeros de edad y tendencias. ¿Un postmoderno tradicional? Ojalá, y que así siga”.
“García-Valiño nos otorga con ésta su tercera novela la mejor de las suyas, y una de las mejores que he podido leer en los últimos tiempos. No se la pierdan”.
“Utilizando un recurso narrativo que es tan antiguo como la propia transmisión de historias, esta leyenda protagonizada por un cocodrilo y una cebra habla de la amistad y de la importancia de mantenerse fiel a las propias convicciones”.
“La editorial valenciana Pre-Textos ha editado un volumen en el que veinticinco autores han incluido sus obras para celebrar de una forma literaria un feliz aniversario: los veinticinco años de Pre-Textos. Las páginas del libro son una espontánea y desinteresada adhesión de los escritores al proyecto de la editorial”.