Editorial: Debate
Año de publicación: 2010
ISBN: 978-84-830-6874-8
En EDUCAR A LA PANTERA, Ignacio García-Valiño aborda una problemática creciente en la actualidad: la conducta antisocial en niños, adolescentes y jóvenes. Fracaso escolar, pandillas juveniles, violencia o maltrato son preocupaciones presentes desde hace tiempo en nuestras sociedades del bienestar, fenómenos que, unidos a un notable crecimiento de los trastornos graves de conducta, y a veces combinados con el consumo de drogas o la delincuencia, aumentan nuestra inquietud por el futuro que se avecina. Quien se aventura en los dominios de los menores con trastornos de conducta, incapaces de controlar su hostilidad, accede a un universo de cicatrices prematuras; infancias truncadas por familias negligentes e incluso tóxicas; escuelas desbordadas; jueces y servicios sociales sin recursos o colapsados; profesionales al límite y muchas preguntas esperando respuestas. Desde la honestidad, la experiencia personal y el rigor, esta obra contesta a muchas del ellas.
De forma multidisciplinar, con las herramientas que brinda el análisis psicológico, psiquiátrico, pedagógico, neurocientífico, socioeducativo o judicial, y prestando atención a los distintos escenarios que componen esta realidad cotidiana y esquiva, Educar a la pantera ofrece un análisis que desmonta tópicos y falsos mitos al tiempo que se enfrenta a controversias como las nuevas formas de violencia y maltrato a padres, la Ley del Menor, los estilos educativos, la cultura y transmisión de valores, el consumo de violencia audiovisual, la construcción y deformación mediática de la violencia juvenil, los bucles de exclusión social así como la urgente necesidad de reforma de nuestro modelo educativo.
A menudo nos vemos abrumados por el contraste entre la urgencia de sus problemas y los escasos medios a nuestro alcance, y por la dificultad de pasar de la teoría a la práctica. No obstante, es posible corregir los renglones torcidos. Esta obra demuestra, con testimonios personales, que los destinos de estos jóvenes no están escritos, que la fatalidad no existe: se puede educar a la pantera.