Ignacio García-Valiño

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Biografía "in extenso"

Biobiblio in extenso

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Ignacio García-Valiño Abós (Zaragoza, 1968) se inició en la escritura a los dieciséis años, fuertemente impactado por los relatos de Julio Cortázar. Inicia sus estudios de Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, y afirma que aprendió más de la naturaleza humana a través de sus primeras lecturas literarias (Kafka, Victor Hugo, Flaubert, Clarín, Herman Hesse, Steinbeck...) que de los manuales de psicología. Fueron años de lecturas intensas, de iniciación, de absorber como esponjas los muchos y variados ambientes culturales del Madrid de finales de los 80 y principios de los 90. Reconoce que en su aprendizaje fue esencial poder haberse ido a estudiar fuera de su casa y fuera de su provincia.

Hijo y nieto de militar (su abuelo fue el general de división Rafael García-Valiño, notable aliado de Franco en la Guerra Civil), nunca pudo librarse de pisar ciertos ambientes castrenses nada acordes con su carácter: residencias militares de veraneo, las piscinas de la Academia General Militar de Zaragoza, los almuerzos en el Centro Regional de Mando… Todo lo cual no hizo sino reafirmar su talante izquierdista y antimilitarista de juventud y su fobia a las estructuras rígidas y jerarquizadas.

Sus primeros relatos ya están muy centrados en la creación de personajes y en el reflejo de su mundo interior. Más tarde se definiría ante todo como un narrador de personajes, de argumentos interiores.

Su primer libro es un conjunto de relatos titulado La caja de música y otros cuentos, que obtuvo el premio Isabel de Portugal, y fue publicado en 1993 por la Institución Fernando el Católico de Zaragoza. La edición de esta obra en su ciudad natal, como ha reconocido el autor, supuso un importante apoyo moral para seguir escribiendo. Otro acontecimiento que lo marcó fue su participación en un Encuentro de escritores jóvenes celebrado en Mollina, Málaga, bajo el tema “Literatura y compromiso social”. En los diez días de este encuentro pudo tratar de cerca a autores como Saramago, Roa Bastos, Arreola, Ana María Matute, Soyinka, etc., y forjar amistad con escritores que empezaban entonces, como él, y ahora son reconocidos, que se sienten -nostálgicamente- parte del “grupo Mollina”.

Sus estudios en Madrid le permitieron conocer los variados ambientes culturales del Madrid de los 80 y principios de los noventa. En su formación universitaria, recuerda como una positiva influencia de la U.P. de Comillas la doctrina jesuítica de la Teología de la Liberación (por aquellas fechas se produjo el asesinato del jesuita Ignacio Ellacuría, hecho que causó consternación en la Universidad), agudizó sus posiciones antibelicistas (años de los primeros bombardeos a Irak) y un espíritu de compromiso social le llevó a trabajar en varios países como voluntario (Irlanda, Francia, Italia…) para el Servicio Civil Internacional y otras ONG, casi siempre durante sus vacaciones de verano. Sus primeros escritos tienen alguna influencia de este espíritu de transformación, que luego fue abandonando, aunque no su sentido crítico contra cualquier forma de injusticia social. En estos años también se consolida su espíritu autodidacta, que le lleva a pasar más horas en la biblioteca de la Universidad de Comillas que en las aulas donde se imparte clase.

Tras la licenciatura de Psicología clínica comienzan los años de desempleo. En 1992 recibe una beca del Ministerio de Cultura que le permite prolongar su estancia en Madrid, en pisos compartidos con estudiantes y sin mucha holgura durante los años de la crisis económica. Son años a salto de mata, llenos de lecturas y experiencias, y sobre todo años de aprendizaje del oficio de escritor, mientras se dedicaba a empleos de supervivencia, como repartidor de hamburguesas, y pasador de encuestas sociológicas, entre otros oficios pasajeros.

Comienza a escribir críticas de cine para la ya desaparecida revista Reseña, así como colaboraciones en sus anuarios cinematográficos Cine para leer, en los años1990-1994. También realiza colaboraciones para Heraldo de Aragón, en la que lleva más de una década como columnista, y cultiva la amistad con personalidades del mundo de las letras, que guiarán sus pasos, como Rafael Conte.

Tras su volumen de cuentos, escribe una novela de corte humorístico, La irresistible nariz de Verónica (1995) que pudo publicar en Pre-textos merced al Premio José María de Pereda, tras ser rechazada en numerosas editoriales, por lo que el premio supone para él una inyección de autoestima. Gracias a una beca de la Agencia de Cooperación Iberoamericana, viaja a Perú en compañía de su amigo el editor Manuel Borrás, y descubre realidades de pobreza que le marcan. Posteriormente, viaja a otros países latinoamericanos, en los que imparte charlas o presenta a autores del país. Su siguiente novela y la más ambiciosa es Urías y el rey David (1997), de lenta gestación, que una vez finalizada también se resiste a encontrar editor. Tras dos años de intentos infructuosos, el editor de Debate apuesta por lanzarla en su colección. Esta novela es acogida con entusiasmo por la crítica y es propuesta para el Premio Nacional de la Crítica, quedando entre los finalistas.

Tras los años de desempleo, aprueba las oposiciones del cuerpo de profesores de enseñanza secundaria, por la especialidad de psicopedagogía y en 1998 comienza a trabajar de orientador en un IES de Jaca (Huesca). Realiza un programa literario radiofónico durante ese año. Queda finalista del Premio Nadal en ese mismo año con su novela La caricia del escorpión, con la que se da a conocer a un círculo más amplio de lectores. Sus peripecias con su compañera de promoción y entonces ganadora del Nadal, Lucía Etxebarría, con la que hubo más desavenencias que concordancias, le llevaron a cierto desencanto sobre las giras promocionales. Al tiempo que prosigue su labor novelística trabaja como psicólogo en Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica en colegios del pirineo aragonés y, posteriormente, en Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Descubre en la psicología infantil una verdadera vocación y un campo de investigación. A los treinta años ha suavizado sus convicciones políticas, que pasan de las posiciones muy de izquierdas de su juventud a cierta identidad socialdemócrata consciente de nuestra responsabilidad en crear una sociedad más justa, solidaria y respetuosa con el medio ambiente. Ha agudizado su instinto cinéfilo en V.O. gracias a la frecuentación de salas de la calle Martín de los Heros de Madrid, como los cines Renoir, Alphaville y Princesa, así como de la filmoteca Doré, en Atocha. En estos años gesta una novela muy urbana que recorre todos estos ambientes, titulada Una cosa es el silencio (1999), publicada también en el sello Destino y su primera novela traducida, en la que recuerda sus años en la intemperie del desempleo. Ya en Madrid, trabaja en guiones cinematográficos para el programa Canal + guiones y contrae matrimonio con una filóloga riojana que trabaja como profesora en la provincia de Málaga, adonde terminará desplazándose. Durante sus últimos años en Madrid alumbra una nueva y ambiciosa novela de corte histórico: Las dos muertes de Sócrates, que quiere ser una vuelta a las claves de su anterior obra Urías y el rey David, aunque ambientada esta vez en la antigüedad griega, en torno a las figuras de Sócrates y los sofistas y con la sentencia de muerte de aquél como telón de fondo. Se publica en Alfaguara en el año 2003, en buena parte gracias a la gestión de Mónica Martín, su agente literaria de MB.

Afincado ya en el sur, donde nacerán sus dos hijos, Marcos y Julio, desarrolla dos novelas que serán publicadas en el sello Plaza & Janés: Querido Caín y El corazón de la materia. Esta última novela refleja dos de sus pasiones: la divulgación científica -en este caso, la física de partículas- y el escepticismo, que nutren muchas de las lecturas de su biblioteca. A resultas de sus experiencias como padre, que siempre entendió muy afin con la labor del Cuentacuentos, escribió su primera obra de literatura infantil, que en colaboración con el ilustrador Carles Arbat dio lugar al álbum ilustrado titulado Yago, el cocodrilo vegetariano (ed. Buchmann, 2007).

En 2008 colabora con la asociación Círculo Escéptico, en la que sólo permanece un año, al comprender que el escepticismo debe ser antes una actitud de honestidad interior que de proselitismo combativo. Como psicólogo educativo comienza a investigar la esquiva realidad de los niños inadaptados y agresivos, los que no encajan en ninguna parte, los que desertan de la escuela y de sus familias, y todas sus experiencias en este ámbito los reflejará en su primer libro como profesional de la psicología: Educar a la pantera (comprender y corregir la conducta antisocial de los más jóvenes), libro testimonial escrito en primera persona, en el que trata de dar respuestas prácticas a cuestiones que preocupan a la sociedad, y de difícil solución. Su pasión por ahondar en los misterios de la mente infantil también quedaron reflejados en su novela Querido Caín.

Actualmente reside en Málaga, donde compagina su labor literaria con la psicopedagogía en el ámbito educativo, así como su pasión por educar a sus hijos en el espíritu libre, autodidacta y creativo que ha guiado su pasión por el conocimiento.

Biografía breve

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© Ignacio García-Valiño - Fotografías de Sabine Geuer