“He aquí una buena novela que, además, es divertida, si bien García-Valiño utiliza el humor como un ingrediente de la narración –un seguro contra la oquedad- y no como un fin en sí mismo. García-Valiño escribe bien, con una medida dosificación de los diversos recursos idiomáticos. Ofrece inesperados recursos expresivos.”
“García-Valiño capta con enorme sensibilidad un espacio donde la juventud, entendida como la edad en que todavía indagamos las respuestas ofrecidas por la madurez, busca conectar con los demás de una manera profunda, significativa (…) La respuesta al dilema identificado por la novela es que sí hay esperanza para conectar con el otro: en la imaginación”.