“Regido por diagonales tan francas como las abiertas en su día por Carroll, Nabokov, Zweig, Arrabal y hasta Katherine Neville, Ignacio García-Valiño responde con nota y lo hace en uno de esos combates de ajedrez-literatura cuya mayor brillantez consiste en que el lector no ha de saber qué es un gambito para apreciar su oscura belleza”.
“El autor juega en esta novela con trazas, con signos que se van desvelando, como en las indagaciones de Julio, el psicólogo, para entender las motivaciones de Nico. El resultado es una narración notable por la manera que tiene el autor de presentar esos inquietantes signos”.
“Quizá, al fin, la existencia de Nico, como la del lobo en los apriscos, sea la única que permita al psicólogo romper el nudo alejandrino que nunca pudo deshacer. Y ello, con un golpe tan cruel y decisivo como suele suceder con todo aquello que nos enseña el lado más oscuro de nosotros mismos”.
“Se trata de una obra que hará vibrar en el sillón a sus lectores, y quizá despierte más de una reflexión filosófica acerca de los orígenes de la maldad y la influencia que puede llegar a tener, en ciertos entornos familiares”.
Más que palabras La mirada de Jokin