“Este libro se presenta de antemano como una novela de humor, sexo y crimen, pero en el fondo juega con todos estos elementos para decirnos algunas cosas bastante más graves. García-Valiño es respetuoso con la cultura, con la literatura y con lo real, no sorprende, sino que busca con rigor muy alejando del mundo “virtual” y televisivo de sus compañeros de edad y tendencias. ¿Un postmoderno tradicional? Ojalá, y que así siga”.