El codirector del yacimiento prehistórico de Atapuerca Juan Luis Arsuaga ha asegurado que el amor y los sentimientos humanos conforman “un terreno mágico que investigar” y que resolver por la ciencia, porque son el “auténtico misterio insondable”, ajeno a las leyes, que “nos sorprende siempre”. Ha comentado Arsuaga, quien ha acompañado al escritor Ignacio García-Valiño, en la presentación de su último libro “El corazón de la materia” (Editorial Plaza & Janés).
Esta obra, que va de “amor, dudas, celos, remordimientos”, según Arsuaga, con un científico como protagonista, se inicia con la investigación de un extraño accidente que le cuesta la vida a la novia de un joven que trabaja en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) en Ginebra; precisamente en este centro ha sido construido el LHC, un enorme acelerador de partículas recién inaugurado, con el objetivo de desentrañar misterios como el del origen del Universo, pero que ha tenido que ser cerrado por un fallo técnico.
Según Arsuaga, el amor y los sentimientos humanos son muy viejos, ancestrales, pero al mismo tiempo, “siempre nuevos, incluso para uno mismo”; son sensaciones nuevas para cada ser humano que nace, y que “experimenta cosas que antes experimentaron muchos otros” pero que uno por su cuenta va descubriendo “a cada paso”.
En el último libro de García-Valiño, un escritor que ha sido finalista del premio Nadal en 1998 y del premio Ciudad de Torrevieja en 2006, y cuyas novelas han sido traducidas a diez idiomas, la historia gira en torno a una arqueóloga llamada Elena, novia del protagonista, Lucas Frías, que abandona su trabajo en unas excavaciones en Chile en busca de momias precolombinas para estar más cerca de su compañero.
Al poco tiempo de su decisión, Elena muere repentinamente en un extraño accidente, que podría ser un suicidio encubierto; el sentimiento de culpa que eso provoca en Lucas le lleva a indagar en el pasado reciente de su novia, para lo cual el científico emprenderá un viaje desde las calles de París al desierto de Atacama en Chile, que le hará sumergirse en un mundo muy lejano al de la ciencia, como lo es el de los videntes y peligrosos embaucadores y físicos cuánticos, que se mueven al filo de lo racional.
García-Valiño, autor de libros como “La irresistible nariz de Verónica” (1995; premio José María de Pereda) y psicólogo de profesión, ha explicado que su última obra, “El corazón de la materia”, es “la búsqueda personal” de un hombre, que siendo un científico se aleja de la razón, para encontrar una explicación a la muerte de su novia que no sea la del suicidio.
Según el escritor, la conclusión de la obra es que “la estupidez es letal”, y en su opinión, la cultura debería luchar contra temas como los de la superstición en la literatura, pese a los beneficios económicos que conllevan.