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Biografía breve

Ignacio García-Valiño nació en Zaragoza, en 1968. Psicólogo escolar y escritor, comenzó publicando con apenas veinticinco años su primer libro de cuentos La caja de música y otros cuentos (Zaragoza, 1993). Dos años después publica su primera novela, de corte humorístico: La irresistible nariz de Verónica (1995; Premio José María de Pereda). Su segunda novela, de corte histórico e inspirada en un relato bíblico, fue Urías y el rey David (1997). Con su tercera novela La caricia del escorpión,  fue finalista del Premio Nadal en 1998. Posteriormente publicó Una cosa es el silencio (1999), y regresa al relato inspirado en la historia, en este caso en la Atenas clásica con Las dos muertes de Sócrates (Alfaguara, 2003). Hace una breve incursión en la novela juvenil con Pablo y el hilo de Ariadna. Su última novela, Querido Caín, ha sido Finalista del Premio Torrevieja de novela y se han vendido 20.000 ejemplares. Sus novelas han sido traducidas a numerosos idiomas: francés, alemán, italiano, griego, portugués, rumano y ruso. Colabora habitualmente en prensa y en publicaciones de psicología.  Trabaja en un IES de la provincia de Málaga como orientador psicopedagógico.

 

  Biografía in extenso

Ignacio García-Valiño (Zaragoza, 1968) se inició en la escritura a los dieciséis años, fuertemente impactado por los relatos de Julio Cortázar. Inicia sus estudios de Psicología en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, y afirma que aprendió más de la naturaleza humana a través de sus primeras lecturas literarias (Kafka, Victor Hugo, Flaubert, Clarín, Herman Hesse, Steinbeck...) que de los manuales de psicología. Fueron años de lecturas intensas, de iniciación, de absorber como esponjas los muchos y variados ambientes culturales del Madrid de finales de los 80 y principios de los 90. Reconoce que en su aprendizaje fue esencial poder haberse ido a estudiar fuera de su casa y fuera de su provincia. No obstante, su libertad no fue excesiva, al tener que permanecer los cinco años de la licenciatura en Madrid alojado en una residencia de estudiantes subvencionada, con prácticas autoritarias y anacrónicas: la Residencia Generalísimo Franco.

Sin ardor guerrero

Hijo y nieto de militar (su abuelo fue el general de división Rafael García-Valiño, notable aliado de Franco en la Guerra Civil), nunca pudo librarse de pisar ciertos ambientes castrenses nada acordes con su carácter: residencias militares de veraneo, las piscinas de la Academia General Militar de Zaragoza… Tras eludir la mili por ojo vago, y decidido a declararse objetor si era menester, aún pasó –como se ha dicho- sus años de universitario en la Residencia de Estudiantes Generalísimo Franco, entonces sólo para varones, dirigido por un coronel de rancio abolengo, cuyo vestíbulo estaba presidido por un busto de Franco. La última noche que pasó en esta institución anacrónica, él y otro amigo suyo recién licenciado se llevaron el pesado busto de bronce, aprovechando que el conserje roncaba…. Con nocturnidad y alevosía.

El aprendizaje del relato

Sus primeros relatos ya están muy centrados en la creación de personajes y en el reflejo de su mundo interior. Más tarde se definiría ante todo como un narrador de personajes, de argumentos interiores.

 Su primer libro es un conjunto de relatos titulado La caja de música y otros cuentos, que obtuvo el premio Isabel de Portugal, y fue publicado en 1993 por la Institución Fernando el Católico de Zaragoza. La edición de esta obra en su ciudad natal, como ha reconocido el autor, supuso un importante apoyo moral para seguir escribiendo. Otro acontecimiento que lo marcó fue su participación en un Encuentro de escritores jóvenes celebrado en Mollina, Málaga, bajo el tema “Literatura y compromiso social”. En los diez días de este encuentro pudo tratar de cerca a autores como Saramago, Roa Bastos, Arreola, Ana María Matute, Soyinka, etc., y forjar amistad con escritores que empezaban entonces, como él, y ahora son reconocidos, que se sienten –nostálgicamente- parte del “grupo Mollina”.  

La emancipación juvenil

Sus estudios en Madrid le permitieron conocer los variados ambientes culturales del Madrid de los 80 y principios de los noventa. En su formación universitaria, recuerda como una positiva influencia de la U.P. de Comillas la doctrina jesuítica de la Teología de la Liberación (por aquellas fechas se produjo el asesinato del jesuita Ignacio Ellacuría, hecho que causó consternación en la Universidad), agudizó sus posiciones antibelicistas (años de los primeros bombardeos a Irak) y un espíritu de compromiso social le llevó a trabajar en varios países como voluntario (Irlanda, Francia, Italia…) para el Servicio Civil Internacional y otras ONG, casi siempre durante sus vacaciones de verano. Sus primeros escritos tienen alguna influencia de este espíritu de transformación, que luego fue abandonando, aunque no su sentido crítico contra cualquier forma de injusticia social.

Los duros inicios

Tras la licenciatura de Psicología clínica comienzan los años de desempleo. En 1992 recibe una beca del Ministerio de Cultura que le permite prolongar su estancia en Madrid, en pisos compartidos con estudiantes y sin mucha holgura durante los años de la crisis económica. Son años a salto de mata, llenos de lecturas y experiencias, y sobre todo años de aprendizaje del oficio de escritor.

Comienza a escribir críticas de cine para la ya desaparecida revista Reseña, así como colaboraciones en sus anuarios cinematográficos Cine para leer, en los años1990-1994.  También realiza colaboraciones para la prensa aragonesa (columnas, críticas de tv, etc).

Tras su volumen de cuentos, escribe una novela de corte humorístico, La irresistible nariz de Verónica (1995) que pudo publicar en Pre-textos merced al Premio José María de Pereda, tras ser rechazada en numerosas editoriales, por lo que el premio supone para él una inyección de autoestima. Gracias a una beca de la Agencia de Cooperación Iberoamericana, viaja a Perú en compañía de su amigo el editor Manuel Borrás, y descubre realidades de pobreza que le marcan. Posteriormente, viaja a otros países latinoamericanos, en los que imparte charlas o presenta a autores del país.

Su siguiente novela y la más ambiciosa es Urías y el rey David (1997), de lenta gestación, que una vez finalizada también se resiste a encontrar editor. Tras dos años de intentos infructuosos, el editor de Debate apuesta por lanzarla en su colección.  Esta novela es acogida con entusiasmo por la crítica y es propuesta para el Premio Nacional de la Crítica, quedando entre los finalistas.

Primeros éxitos

Tras los años de desempleo, en los que llegó a servir bocadillos, prepara unas oposiciones de psicopedagogía y en 1998 comienza a trabajar de orientador en un IES de Jaca (Huesca). Realiza un programa literario radiofónico durante ese año. Queda finalista del Premio Nadal en ese mismo año con su novela La caricia del escorpión, con la que se da a conocer a un círculo más amplio de lectores. Sus peripecias con su compañera de gira promocional y entonces ganadora del Nadal, Lucía Etxebarría, con la que hubo más desavenencias que química, le dieron para escribir un diario satírico sobre esta catastrófica tourné, que nunca llegó a publicar, a pesar de lo mucho que fue solicitado a partir de la publicación de un capítulo en la revista Extramundi, de la Fundación Camilo José Cela. 

En 1999 y hasta el 2003 trabaja como psicólogo en Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica en colegios del pirineo aragonés y, posteriormente, en Rivas-Vaciamadrid (Madrid). Descubre en los niños su verdadera vocación psicológica.

En estos años gesta su siguiente novela, Una cosa es el silencio (1999), publicada también en Destino y su primera novela traducida, en la que recuerda sus años en la intemperie del desempleo. Ya en Madrid, trabaja en guiones cinematográficos para el programa Canal+guiones. Y alumbra una nueva y ambiciosa novela de corte histórico: Las dos muertes de Sócrates, que quiere ser una vuelta a las claves de su anterior obra Urías y el rey David, aunque ambientada esta vez en la antigüedad griega, en torno a las figuras de Sócrates y los sofistas y con la sentencia de muerte de aquél como telón de fondo. Se publica en Alfaguara en el año 2003.

Actualmente reside en Málaga, donde compagina su labor literaria con la psicopedagogía en el ámbito educativo. Es padre de dos hijos.

 

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