La
incapac   idad
de amar o establecer relaciones amorosas es la obsesión que preocupa al narrador
y protagonista de este relato. Sus relaciones con las mujeres, en las que ha
perseguido incansablemente este ideal o vivencia, han fracasado al verse
invariablemente abocadas a una mera aventura carnal. Con todo, una malsana
curiosidad por encontrarlo, vivirlo y padecerlo lo mantiene maquinando nuevos
métodos, como un alquimista en busca de un elixir secreto. Su vieja furgoneta,
cómplice de tempranas conquistas, es la única querencia o legado sentimental de
su adolescencia y la pierde en la resaca de la ruina en que le deja sumido la
pérdida de su empleo. Para recuperarla se ve obligado a engañar y seducir a su
nueva propietaria, Verónica Grosella, pero pronto se invertirá el signo de este
juego de seducciones y engaños, tomará cauces más peliagudos y arrastrará al
protagonista al crimen.
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Entre una y otra peripecia se van cruzando con toda una galería de personajes
rocambolescos: el lunático inventor de
zeppelitos, el viejo que defenestró su casa, el enano enterrador de
coches y su perro Robinson, el funerario pirata que comerciaba con vídeos de
entierros... Todos ellos van apuntalando una trama cada vez más delirante y
carnavalesca.
Una novela hilarante y llena de frescura, que reflexiona sobre el lado más
absurdo e irracional de las pasiones humanas.
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